jueves, 30 de abril de 2009

Eligiendo un lugar de campamento

Pocas veces tendrás a mano un lugar llano para acampar. Algunas veces el terreno será rocoso, inclinado o cubierto de vegetación. Las sombras pueden hacer que un terreno llano parezca sinuoso, de modo que cuando hayas dado con el sitio, comprueba la pendiente extendiendo tu colchoneta y acostándote sobre ella. Así comprobaras también, si hay piedras que puedan producirte dolores al despertar. Las laderas a menudo sufren desprendimientos de rocas o ramas de árboles. Utiliza un refugio detrás de un gran peñasco o elige otro lugar. En el bosque hay que tener cuidado de los árboles o ramas muertas que pueden desprenderse en cualquier momento. Si corre mucho viento, cuidado con los bosques que han sufrido incendios o plagas de insectos.Elije un lugar que no recoja las aguas de lluvia. En lugares secos aléjate de las zonas inundables. Como los lechos arenosos.En lugares que tengan poca protección, procura defenderte del viento dominante. Busca signos evidentes de tormenta y pistas sobre el viento habitual: la inclinación de las ramas de las coniferas, la posición de las hierbas aplastadas por el viento. Los árboles inclinados por el viento indican claramente la dirección de los vientos más intensos o dominantes. Una vez instalado en tu campamento, ponte zapatos cómodos y livianos. Nunca andes descalzo. El calzado de descanso reduce el impacto sobre la naturaleza y sobre tus pies